Domingo, 05 de febrero de 2006

En los tiempos de esta leyenda, Irlanda estaba dividida en cinco reinos: Ulster, Connacht, Meath, Leinster y Munster; en cada uno de estos reinos había diferentes clanes, comandados por un jefe.
Crunnchu era uno de estos jefes; en tiempos pasados, su clan había llevado una vida bastante relajada gracias a su ganado y sus campos, que proporcionaban todo lo que sus habitantes podían necesitar. Pero desde hacía varios años, las cosas habían empezado a torcerse; Crunnchu había perdido a su esposa, y tan grande era su dolor, que comenzó a descuidar sus dominios. Los habitantes comenzaron a pasar hambre, pues nadie cuidaba los campos, ni se ordeñaban las vacas; la mayoría de los campesinos habían abandonado las tierras del clan hartos de hambre y desgobierno.
Cierta noche en que Crunnchu dormitaba ante el fuego, una hermosa joven apareció en su casa; sin mediar palabra, avivó la chimenea, hizo de comer y recibió a los campesinos que volvían del campo con una sonrisa.
Esa noche, Crunnchu y la misteriosa joven compartieron lecho. A la mañana siguiente, él le preguntó su nombre.
-Soy la diosa Macha. Pero esto debe permanecer en secreto -respondió ella- En público, me llamaras "mujer" y nunca podrás pronunciar mi nombre, salvo bajo este techo. De lo contrario, las consecuencias serían imprevisibles.
Crunnchu vivó feliz con Macha durante un largo periodo de tiempo. Gracias a ella, los campos volvieron a producir, y el campo se llenó de ganado nuevo y joven. Estaba en todas partes; su velocidad era legendaria, pues era la diosa de los caballos y le gustaba competir con ellos en carreras al amanecer, cuando todo el mundo dormía aún.
Cierto día, Crunnchu anunció a Macha -que por aquel entonces esperaba un hijo- que debía ausentarse para acudir a la asamblea de los jefes de clan; dudaba si hacerlo, pero ella le convenció.
-No temas nada, siempre y cuando no hables de mí ante ellos -le dijo.
Crunnchu lo prometió y partió a la asamblea. Dicha reunión era ocasión para debatir asuntos de gobierno, mediar entre clanes enemistados y también, un pretexto para organizar grandes festejos. Durante los días que duraban se organizaban carreras, lanzamientos de jabalina, levantamiento de troncos y otras muchas competiciones; pero la prueba reina era la carrera de caballos, en la que el propio rey de Irlanda, Conchobar, tomaba parte.
Aquel año, como todos los anteriores, el rey ganó la carrera.
-No tiene mérito -decía él- Mis caballos corren más rápido que cualquier otra criatura viva.
En aquel momento, propablemente por la influencia de la bebida que corría por todas partes, Crunnchu se adelantó y respondió:
-En mi casa hay una mujer de cabellos rojos como llamas que es capaz de correr más rápido que el viento; si éste no puede alcanzarla, menos podrán tus caballos.
Conchobar, indignado ante la insolencia de Crunnchu, mandó traer a la mujer. Cuando escuchó la petición, Macha le respondió que accedía a competir contra los caballos del rey; pero no antes de haber dado a luz, pues su estado le impedía correr.
El rey se negó; Crunnchu había osado ponerle en entredicho ante su pueblo, y tendría que demostrar lo que había dicho o sufriría su castigo correspondiente. Macha lo vio con la cabeza apoyada contra el tajo del verdugo, y se volvió hacia el pueblo.
-¡Todos vosotros nacísteis del vientre de una mujer!¿Vais a permitir semejante crimen?
Pero nadie se opuso. Por un lado, temían la ira de Conchobar; por otro, tenían curiosidad por presenciar el final de la historia. Al fin, Macha se vio obligada a correr.
No habían recorrido los caballos la mitad de la distancia, cuando ya ella cruzaba la línea de meta; de repente, cayó al suelo y gritando de dolor, da a luz a dos gemelos.
Conchobar se excusó y dejó libre a Crunnchu; pero Macha, furiosa, no le prestó atención.
-¡La vergüenza recaerá sobre todo hombre que haya escuchado mi parto! -exclamó- ¡Cada año, cuatro dias y cinco noches, durante nueve generaciones, todos y cada uno de vosotros sentiréis el dolor que siente una mujer al dar a luz!
Dicho esto, Macha se alejó, con un bebé en cada brazo.
Por esto, cada año al llegar el aniversario de esta fecha, el reino del Ulster se quedaba indefenso y sus guerreros se escondían en sus casas, atormentados por el dolor y la humillación de Macha.
Por: Aijiru | Mitología | Comentarios (0) | Referencias (0)
Batiburrillo de cosas serias y no tan serias, personales y no tan personales; donde los libros se mezclan con los dioses y el software libre... ¿Locos? Quizás no tanto.
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com